Valerio Mieli, director de la conmovedora «Ricordi?»: «Quise hacer con el cine lo que hizo la literatura a comienzos del siglo XX”

El tráiler de «Ricordi?»

Dos jóvenes se conocen durante una fiesta. Conversan sobre sus recuerdos de infancia. Él (Luca Marinelli) es melancólico, afligido por una extraña pesadumbre; ella (Linda Caridi) es alegre, inocente, apenas tiene malos recuerdos. Aunque la fiesta también es un recuerdo: y cada uno de ellos la recuerda a su manera, según su estado de ánimo. Así comienza Ricordi? (¿Te acuerdas?), un película original, ambiciosa y profunda en la que el director y guionista Valerio Mieli (Roma, 1978) vuelve a explorar los temas del amor y del paso del tiempo a diez años exactos de Dieci Inverni, su brillante debut.

Ricordi? se encamina a repetir ese éxito. El filme tuvo su premier mundial en el Festival de Cine de Venecia 2018, donde ganó el premio del público, Mejor actriz emergente y recibió una Mención especial FEDIC. Ahora llegará a la Argentina, donde ya fue presentado en la Semana del Cine Italiano en Buenos Aires. La película se estrenará el 4 de julio.

«La película es casi una fenomenología del recuerdo», dice Mieli en diálogo con Infobae Cultura sobre esta larga historia de amor que se desarrolla, entre crisis y desencuentros, en un único flujo de colores y emociones. «La idea era hacer un procedimiento literario y pictórico. Contar el mundo por cómo lo percibimos, lo cual está en gran medida influenciado por las emociones».

—¿Por qué los temas del paso del tiempo y el amor son tan importantes en su cine?

—El tema del tiempo o cómo el tiempo cambia a las personas es muy importante en mi vida; siempre me pregunto si sigo siendo la misma persona, si estoy cambiando, si soy quien quería ser. Mis dos películas tratan de dos historias de amor porque mi objetivo es contar dos crecimientos, dos transformaciones. En Dieci Inverni los protagonistas crecían por separado, mientras Ricordi? muestra cómo dos personas crecen a través de la influencia mutua. La visión del mundo que tiene él, más oscura y atormentada, se transforma cuando la conoce a ella y comienza a ver al mundo de otra forma; para ella, en cambio, es al revés. Esto es algo que sucede también en la vida real. Es decir, dos personas que nos son muy cercanas de repente se conocen y se transforman mutuamente, para bien y para mal. Por eso el tiempo, el crecimiento y el amor son centrales en lo que hago.

Los protagonistas, Luca Marinelli y Linda Caridi, en una escena de la película
Los protagonistas, Luca Marinelli y Linda Caridi, en una escena de la película

—La película habla de los recuerdos y del paso del tiempo y a la vez parece una película que se ubica fuera del tiempo. Está ambientada en esta época, es cierto, pero casi podría ser cualquier otra época.

—Sí, y esto es así también para el espacio. La película está rodada en Roma, pero es una Roma abstracta, sin autos, es un espacio más mental que real. Los protagonistas ni siquiera tienen un nombre. Creo que esto se debe a que los recuerdos se forman seleccionando algunos hechos específicos sobresalientes. De la misma manera, la película selecciona algunos aspectos por encima de otros. En general, creo que me gusta la idea de recrear un mundo que me guste un poco más que el real.

—Además de Roma, ¿dónde fue filmada?

—Toda en lugares alrededor de Roma, en la región Lazio: la isla es Ponza, después aparece Bomarzo, un pueblo a 45 minutos de la capital, mientras las escenas de la colonia está filmadas en Bassano Romano.

—Cuesta reconocer esos lugares, con la niebla, la nieve…

—La niebla y la nieve son de mentira. Toda la película está llena de cosas de mentira. Cosas de mentira pero hechas a la vieja manera, sin digital.

Un momento del rodaje
Un momento del rodaje

—La película implicó un trabajo de producción importante, de varios años. ¿Cuál fue la mayor dificultad?

—Escribir el guión y conseguir la financiación. Lo demás no, porque todos confiaban mucho en mí, mucho más de lo que yo confiaba en mí mismo. Lo que hice fue mucho trabajo previo. Antes de comenzar la producción fueron tres años de trabajo personal. También fue una manera para demostrarme a mí mismo lo que sabía hacer, si una película como ésta era posible. Quería aprender desde un punto de vista de estructura del guión, de dirección, de edición. Había muchas cosas que no había hecho nunca.

—Los admiradores de Valerio Mieli querrán saber por qué hizo apenas dos películas en diez años. ¿Tendrán que esperar tanto todas las veces?

—Me gustaría que no. En realidad, Dieci Inverni fue un trabajo para la escuela de cine, lo hice casi de casualidad y ese éxito fue inesperado. Así que diría que éste fue mi verdadero debut. Además yo soy alguien muy exigente, me esfuerzo mucho, según algunos, demasiado. Pero intento hacer algo que me importe, creo que se hacen muchas películas y si agrego una quiero que valga la pena. Nunca voy a ser alguien que hace una película por año. Dicho esto, hacer una cada tres años, eso sí me gustaría.

Valerio Mieli. También escribió el guión de “Ricordi?”
Valerio Mieli. También escribió el guión de “Ricordi?”

En Italia recién a los 40 años te consideran un director joven, antes directamente no sos nada. Y este es un problema grande del país en general, nadie te escucha hasta que no tengas 40 años.

—Tal vez tenga que ver con los obstáculos que un director joven encuentra para realizar un proyecto.

—El problema es que ya no somos directores jóvenes. En Italia recién a los 40 años te consideran un director joven, antes directamente no sos nada. Y este es un problema grande del país en general, nadie te escucha hasta que no tengas 40 años. Yo veo muchos colegas que podrían haber debutado con sus películas mucho antes. Si sos bueno, tu primera película deberías hacerla a los 26, 28 años. A esa edad ya sos adulto, ya sos un hombre o una mujer.

—¿Cuáles fueron sus fuentes de inspiración en la realización de Ricordi?? Algunos vieron influencias de Michel Gondry (Eternal Sunshine of the Spotless Mind) y Terrence Malick (The Tree of Life).

—Es difícil decirlo, aunque entiendo por qué lo dicen. Son películas que me gustan, sobre todo Eternal Sunshine of the Spotless Mind, y no sé si sin esas obras hubiera hecho la misma película. Pero en general intenté no pensar en eso; siempre busco hacer una película como si no se hubiera hecho ninguna otra antes porque, de lo contrario, el riesgo es tener un temor reverencial. Por eso, desde un punto de vista técnico y de experimentación, quise hacer una película que tuviera un gran trabajo previo, con un sinfín de animaciones, storyboards, experimentos con la edición similar a los cine ruso de los años ’20. Fue un intento de hacer algo nuevo o que tuviera un abordaje nuevo.

—También hay varias influencias literarias. Por ejemplo, en una escena es muy clara la referencia a El barón rampante de Italo Calvino.

—Sí, las influencias son sobre todo literarias. Por un lado, me gustaba la idea de que hubiera imágenes creadas en nuestra cabeza, el tema de los falsos recuerdos y las imágenes que asociamos a libros que leímos. Es algo que nos pasa a las personas que leemos mucho y me gustaba que esto estuviera presente. Por otro lado, la idea fue intentar hacer con el cine lo que hizo la literatura a comienzos del siglo XX, contar historias quedando completamente dentro de la cabeza de los personajes.

—El llamado «fluir de la conciencia».

—Sí, pero usando las herramientas del cine y no la voz en off. Si yo veo una persona que me recuerda a mi madre, en mi cabeza veo la imagen de mi madre. La narración busca replicar lo que pasa en el mundo interior de los protagonistas. Creo que debería ser muy parecido a lo que nos pasa en la realidad y, si está bien logrado, hasta debería ser más fácil de entender inclusive en comparación con una narración más clásica. Creo que era algo que había que hacer. En el cine son todos recursos que se usan, pero una película hecha por completo de esta manera yo nunca la había visto y quise ver si se podía hacer. La idea era hacer un procedimiento literario y pictórico. Contar el mundo por cómo lo percibimos, lo cual está en gran medida influenciado por las emociones.

*Ricordi?, de Valerio Mieli. País: Italia / Francia. Año: 2018. Duración: 106´

Estreno en Argentina el 4 de julio

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