El Gobierno se acerca a su objetivo: 100 días de «paz cambiaria» hasta las PASO

El presidente Macri con Nicolás Dujovne,  ministro de Hacienda
El presidente Macri con Nicolás Dujovne,  ministro de Hacienda

Después del tropiezo de marzo, cuando se produjo un nuevo capítulo de la devaluación y la inflación saltó nuevamente a casi el 5%, pocos hubieran imaginado el escenario actual. En aquel momento arreciaban las presiones para que Mauricio Macri declinara su candidatura y se insistía con la de María Eugenia Vidal. Sin embargo, las chances de reelección revivieron a partir de la mejora del clima financiero que lentamente empieza a derramar en la economía real.

El cierre del viernes marcó un nuevo hito: el dólar mayorista cerró en su mínimo nivel desde que comenzó la tendencia bajista, a $41,60, mientras que el riesgo país ya roza los 780 puntos, tras haber superado los 1.000 hace un par de meses. Esta semana además quedó claro el  reaparecido apetito en el exterior por activos argentinos: Telecom colocó un bono por USD 400 millones, pero recibió demanda por U$S 2.100 millones, cinco veces más lo que salió a buscar.

La recuperación de la fórmula Macri-Pichetto en las encuestas se dio en simultáneo con la caída del dólar y la reducción de la inflación, que continuará en junio y probablemente también en julio. El medio aguinaldo y la paritarias permiten además que el salario empiece muy lentamente a remontar la fuerte caída del poder de compra del año pasado.

El escenario de dólar tranquilo e inflación en baja parece un milagro, considerando que hace apenas tres meses se vivió otro episodio de turbulencia cambiaria y el riesgo país superó los 1.000 puntos

Faltan 20 ruedas del merado bursátil y financiero hasta las PASO. Y si no sucede nada raro hasta entonces, se habrán completado 100 días de paz cambiaria. Casi un milagro teniendo en cuenta la tormenta que vivió la economía argentina a partir de la devaluación de fines de abril de 2018.

En el Gobierno se entusiasman con ese escenario. Si en sólo un par de meses las expectativas se revirtieron favorablemente, lo que queda por delante -razonan- será aún mejor. Por eso en el entorno de Macri creen que las diferencias se pueden seguir achicando, por dos factores simultáneos: la prolongación de la tranquilidad en el escenario financiero, pero además la creciente polarización. En la medida que este fenómeno se dé prematuramente, los votos que pierdan en el camino tanto Roberto Lavagna como José Luis Espert se volcarían mayoritariamente a la fórmula oficialista.

¿Cuál es la diferencia que podría tranquilizar o, por el contrario, aumentar los nervios de los inversores? La polarización obliga al Gobierno a que esa brecha deba ser menor en las PASO, ya que luego no quedaría mucho de dónde «raspar» para acortar las distancias.

Sostener la tranquilidad del dólar implicaría 100 días de “paz cambiaria” hasta las PASO. Esto le permitió al Gobierno achicar diferencias para las primarias. La creciente polarización también debería ayudar para seguir achicando la diferencia

Un informe de AR Partners, la boutique financiera de Eduardo Tapia, refleja bien cuál es el sentimiento del mercado: «La principal preocupación es la magnitud de la derrota Macri en las primarias, hoy estimada en 3 puntos. Si la distancia de la fórmula Fernández-Fernández llegara a ser superior a los 5 puntos, las turbulencias podrían volver, afectando negativamente las chances de reeelección. De la misma manera, si María Eugenia Vidal no logra retener la provincia de Buenos Aires, el efecto sería muy negativo para el Gobierno».

De esta lectura surge que el rally de los activos financieros y la mejora incipiente de la actividad está muy condicionada al resultado de las PASO. Pero queda claro que la diferencia a favor del kirchnerismo deberá ser exigua para que se mantenga o incluso que se potencie el entusiasmo de los mercados. Algunos se entusiasman con una victoria de Macri-Pichetto incluso en las primarias. El principal escollo sigue siendo, no obstante, la supremacía del kirchnerismo en el Gran Buenos Aires le pondría un límite a esa expectativa.

El Gobierno cuenta además con otra ventaja impensada hace pocos meses: un escenario internacional muy favorable para países emergentes como la Argentina. En los Estados Unidos la Reserva Federal sigue enviando señales de una baja de tasas que llegaría en septiembre y alienta la recuperación de las monedas. El peso no se quedó atrás y se viene destacando como una de las más sólidas.

Para el mercado, la diferencia en las PASO no puede superar los 5 puntos a favor del binomio Fernández-Fernández. Una diferencia mayor generaría nuevas turbulencias y podría obligar al Central a intervenir para que no se escape el dólar

La discusión sobre los efectos de otro episodio de atraso cambiario quedarán para más adelante. El riesgo es, en todo caso, que algún cimbronazo político presione a una recuperación súbita del tipo de cambio antes de las elecciones, lo cual volvería a agitar los fantasmas.

La decisión de reducirle las retenciones de $4 a $3 por dólar exportado a las economías regionales dejó en claro que el propio ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, reconoce que la competitividad se vio afectada por la caída del dólar y los efectos de la inflación. Una historia repetida, que cuesta abandonar: la devaluación que genera un alivió temporal para el comercio exterior, pero que rápidamente queda tapada por la inflación. Al final del día, el resultado es una mayor pérdida del salario real y un aumento de la pobreza.

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